viernes, 2 de noviembre de 2007

AGRESIÓN RACISTA EN ESPAÑA




En la última semana se han dado a conocer las imágenes de una tremenda agresión racista en Barcelona que han dado la vuelta al mundo. Seguramente ustedes también las han visto por televisión: en un tren semivacío, un hombre joven que habla por el celular increpa a una adolescente ecuatoriana y acaba por propinarle una patada en la cara, mientras otro pasajero intenta ignorar la situación que está presenciando.
Esta es una acción que por desgracia no es infrecuente en España, de hecho han habido casos muchos más graves donde el agredido ha quedado postrado en una silla de ruedas o de plano ha fallecido, pero en esta ocasión la diferencia ha sido que las imágenes de las cámaras de videovigilancia han sido filtradas a los medios de comunicación y se ha creado alarma social – y bastante más que eso. Al fin en este país se habla abiertamente del racismo, un fenómeno que a simple vista parece relativamente nuevo en España, pero que en realidad siempre ha existido. Solo que no había extranjeros con quien practicarlo.
Para entender la noticia y su importancia, y no quedarse simplemente en el sentimiento de rabia y rechazo que esas imágenes provocan, se requiere un poco de información adicional. España, desde su incorporación a la Unión Europea, se ha beneficiado de un crecimiento económico sostenido que se aceleró en la segunda mitad de los años 90. Esa bonanza económica vino acompañada de la creación de cientos de miles de puestos de trabajo que no se estaban cubriendo con la población autóctona, por lo que los flujos migratorios variaron drásticamente. España ha sido siempre un país de donde la gente se iba si quería prosperar – a principios de siglo XX cientos de miles de españoles se fueron a América, en los oscuros años del franquismo la ruta de salida era hacia el norte de Europa, hacia Francia, Alemania y Suiza, para ocupar puestos de trabajo en el sector agrario o en las fábricas. Durante décadas, los únicos inmigrados en España eran los ancianos del norte de Europa que tras su jubilación decidían ir a vivir a sus casas de verano en la costa mediterránea. Todo eso cambia a finales de los 90 con el crecimiento del sector de la construcción y muchas personas de diversos orígenes, pero principalmente del norte de África, de Latinoamérica y de Europa del este llegan a España para vivir y trabajar. El cambio ha sido muy rápido, en la actualidad el 19% de los habitantes del país son de origen extranjero y este hecho ha provocado el recelo de amplios sectores de la población, especialmente los de los barrios más populares que es donde más ha cambiado la composición del tejido social. Esto no es una sorpresa, puesto que la mayoría de vecinos europeos han pasado por lo mismo, lo que sí es sorprendente y decepcionante es lo mal gestionado que ha resultado este cambio en sí positivo –no hay que olvidar que convertirse en un país que necesita mano de obra significa que el país experimenta una época de bonanza económica sostenida.
La reacción de buena parte de la población española ha sido nefasta. Se ha dado la aparición de grupos racistas muy agresivos, que aunque son una absoluta minoría representan un cáncer social. Pero lo peor, con mucha diferencia, ha sido la irresponsabilidad de los partidos políticos de centro y derecha. Con la intención de conseguir votos han aprovechado el sentimiento de las clases populares españolas (que son la mayoría de los votantes) de recelo hacia lo nuevo, hacia el cambio, hacia el vecino extranjero, y en lugar de matizar, explicar, moderar, gestionar la nueva situación (de la cual se han favorecido, y cuánto, los empresarios, que se han aprovechado de la necesidad del recién llegado, pagando sueldos muy inferiores a lo que establece la ley y que un español no estaría dispuesto a aceptar), se han dedicado a darles la razón, a potenciar el discurso racista que exige la superioridad del autóctono sobre el recién llegado, a explotar el mito del extranjero violento, a propiciar el miedo al diferente, el odio en fin. No lo dicen con estas palabras pero lo dicen con ejemplos, manipulando las noticias, con los temas que tratan hasta las series de ficción.
Y esta semana nos hemos enterado de hasta qué punto ha calado el mensaje. Nuestro agresor del tren es Sergio Xavier Martín, un energúmeno de 22 años, que vive con su abuela en las afueras de Barcelona, cuyo único oficio conocido es tomarse 15 cervezas de una sentada, sin ningún tipo de ideología, de hecho sin ningún tipo de neurona capaz de generar una idea, menos una ideología. Y en esto que se encuentra en un tren casi vacío con una niña de 15 años indefensa, la comienza a molestar ¿y qué se le ocurre decir? “Vete a tu país, inmigrante de mierda”. Esta semana se ha hecho famoso en todo el mundo un violento hijo de puta que no hace más que repetir el mensaje con el que le están bombardeando, a él y al resto del país. Ustedes saben que en este mundo rige el principio de acción y reacción. Que una agresión no pasa desapercibida y siempre será contestada. Y que no se trata de una, sino de muchas cada día, solo que esta fue registrada por una cámara. Se pueden imaginar la crispación social que estos hechos pueden provocar. Y todo ello para que un partido, el de ese despreciable bigotudo llamado Aznar, consiga los votos suficientes para volver al poder.
Lo mínimo que se debería hacer en este momento es meter entre rejas durante un tiempo a este agresor, para que sirva de precedente que este tipo de agresiones racistas no van a quedar impunes. Revisar los casos abiertos donde ha habido lesiones en ataques racistas y hacer que los agresores también pasen tiempo en prisión. Pero no. Sergi Xavier estará en este momento en su casa durmiendo, luego saldrá a tomar unas cervezas con sus amigos: el juez simplemente le ha prohibido tomar el tren para salir de su pueblo – y se está convirtiendo en un héroe de televisión. Es vergonzoso y muy peligroso para la convivencia. La impunidad solo puede provocar más violencia.

Eva Sánchez Guerrero

INDIA, 2ª PARTE: RECORRIENDO DELHI



En el número anterior les comentábamos de la primera impresión que tuvimos apenas aterrizar en Delhi: las condiciones del aeropuerto y de las infraestructuras circundantes (estacionamiento, avenidas, alumbrado público) distaban mucho de la idea que nos habíamos formado cuando recopilábamos información sobre la India y el espectacular crecimiento económico que ha tenido en la última década.
Les comentábamos que después de recorrer aquellas calles oscuras y llenas de gente viviendo en condiciones infrahumanas, llegar al hotel significó un pequeño oasis de seguridad tanto física como mental. Lo que pasó en los siguientes días será tema de este y próximos artículos.
Delhi en sí misma no es una ciudad que atraiga al mayor porcentaje de turistas que visitan la India. En la mayoría de los casos es considerada una parada obligada como conexión a otros lugares “más interesantes” del país. De hecho, una vez que empezamos a movernos por el subcontinente, nos dimos cuenta que lo habitual era encontrarte con turistas que habiendo estado un mes en India solamente habían pasado una noche en Delhi en algún hotel cercano al aeropuerto y que incluso nos preguntaban con mucha curiosidad si había algo interesante que ver allá.
Delhi es una megalópolis con los problemas asociados a su tamaño y densidad: caos urbanístico, tráfico y contaminación infernales. Recordándoles lo que les comentábamos en el artículo anterior, esta ciudad es la más contaminada del mundo. Es algo que se ve, que se huele y que casi puede palparse. Usted podrá pensar que por vivir en el Distrito Federal el asunto de la contaminación no le afectaría. No es así. En Delhi de verdad que cuesta respirar; el aire es denso y tiene un olor característico, como a quemado; los ojos están permanentemente irritados, y no son infrecuentes los casos de sangrado por la nariz debido a partículas irritantes. Pero también es una ciudad con una riquísima aunque a veces violenta historia, y esto también se siente en su patrimonio cultural.
Los hindúes dominaron estas tierras hasta el siglo XII. En el XIII ya se había impuesto el dominio musulmán. A finales del siglo XVIII los británicos se instalaron en India y en 1911 convirtieron a Delhi en capital de la colonia en detrimento de Calcuta. Es por eso que podemos encontrar bellos e interesantes templos hindúes, magníficos fuertes musulmanes como el Fuerte Rojo y mezquitas como la Jama Masjid, así como construcciones de la época de la dominación británica: el Parlamento y la principal área comercial y de negocios de la ciudad, llamada Connaught Place o Rajiv Chowk (en la actualidad el gobierno está en el proceso de cambiar los nombres en inglés por otros en hindú). También en la capital se encuentran los principales museos del país, como el Museo Nacional y el Museo de la Artesanía. Por ello pensamos que bien valía la pena dedicar unos días, tanto al principio como al final de nuestro viaje, para descubrir y disfrutar de estos y otros atractivos de la ciudad.
En Delhi las sorpresas para el visitante no escasean. Un día, por ejemplo, no pudimos sino sorprendernos ante lo que parecía ser una enorme escultura de unos 30 metros de altura con la forma de un mono gigante de color naranja. Nuestro guía nos informó que no era una escultura, sino un templo dedicado a Hanuman, el dios-mono. Es asombroso el número de dioses en los que creen los hindúes: se cuentan por millones. Cada familia tiene respeto por todos ellos pero siente una especial devoción por alguno en particular. Hanuman es el general del ejército de monos que ayudó a Rama, una de las reencarnaciones de Krishna (a su vez una reencarnación de Visnú, que es una de las tres representaciones del Brahmán, algo así como el dios principal de los hindúes, un ente eterno, infinito y no creado – la religión en India es muy compleja), en la guerra narrada en el texto sagrado Ramayana, y sus características principales son su fuerza sobrenatural y su sentido de la fidelidad. Es un dios muy querido y venerado, esto se puede notar por la gran cantidad de pequeños templos (como capillas) que se encuentran en las ciudades, pero francamente encontrarse con un mono de hormigón de 30 metros en una bifurcación de autopista es sencillamente asombroso. Y más todavía acercarte y ver que entre sus enormes pies se encuentra una también enorme cabeza de chango por cuya boca, subiendo por la lengua, se entra al templo, decorado en su interior de manera modesta (algunas campanas, que se hacen sonar al entrar para despertar al dios y que sepa que has ido a visitarle, algunos cuadros con su imagen, alguna escultura) y donde los fieles reciben al visitante con calidez.
Los hindúes creen que todos los monos son Hanuman, por lo que se les considera animales sagrados y no se les puede hacer daño, incluso si éstos se convierten en una plaga. Durante nuestra estancia pudimos comprobar cómo los changos que viven en las ciudades pueden ser destructivos (a las afueras de un templo vimos como un ejemplar adulto destrozaba el asiento de una motocicleta que estaba estacionada) e incluso representar un peligro, porque además de ser transmisores de enfermedades como la rabia, las peleas entre ellos son muy habituales y se han dado casos de ataques a personas. Precisamente hace unas semanas nos enteramos en los periódicos españoles que el segundo alcalde de Nueva Delhi había fallecido a consecuencia de una caída desde el balcón donde estaba intentando dispersar una pelea de monos. En el metro también tienen problemas por su presencia en los andenes, y la solución empleada ha sido la de poner a monos más grandes, encadenados, en dichos andenes para que espanten a los demás.
Además de los monos, en India existen muchos otros animales sagrados, como el toro, la rata, la cobra y la vaca. Sobre ésta última y porqué es venerada, podríamos escribir no sólo uno sino varios artículos. Por lo pronto sólo les comentamos que sí forman parte del paisaje cotidiano en casi todos los rincones de la ciudad: las vimos paseando por los carriles centrales de las autopistas, obstaculizando el paso en callejones estrechos o incluso pastando plácidamente en los jardines de algún hotel. Los conductores y toda la gente en general tiene un especial cuidado con ellas, puesto que si llegaran a matar por accidente uno de estos animales, la condena sería 20 años de prisión. La compaginación de la vida religiosa con la cotidiana resulta muy complicada en India.
Si quieren continuar con nosotros el viaje, les invitamos a hacerlo en el próximo número de El Azotador.


Daniela Torres

miércoles, 17 de octubre de 2007

LA CALDERA DEL DIABLO

Por: Diógenes de la Llave

El “Diablo Cojuelo” en su habitual recorrido escuchó decir en la voz de algún mortal, que el Diputado Juan José Rodríguez Prats, exsenador, exdelegado y precandidato a la gubernatura de Tabasco cuando pertenecía al Partido Revolucionario Institucional y que al no lograr su objetivo de ser gobernador por Tabasco, ya que fue derrotado por Roberto Madrazo Pintado, se cambió al PAN, que poco después lo designó como senador plurinominal, es decir, un senador que no fue electo por los ciudadanos y que le debe el favor al Partido Acción Nacional.
Hace pocos días el diputado Juan José Rodríguez Prats, comparó a Don Benito Juárez García “Benemérito de las Américas” con el expresidente Vicente Fox Quesada.
El servilismo con que se conduce solo es para pagar los favores que mendigó para tener el mucho o poco poder que hoy maneja, el dinero que amasa y la dignidad que él cree tener, que sólo le satisface individualmente y que es efímera; las fuerzas morales que embellecen y califican la vida las desconoce, en igual forma la afirmación de la propia personalidad y la cantidad de hombría puesta en la dignificación de nuestro yo. Vivir es aprender para ignorar menos, es admirar, para compartir las excelencias de la naturaleza y de los hombres; es un esfuerzo por mejorarse, un incesante afán de elevación hacia ideales definidos.
Estos hombres como Rodríguez Prats, desfilan inadvertidos, sin aprender ni enseñar, diluyendo en tedios su insipidez, vegetando en la sociedad que ignora su existencia.
Vaya que comparar a Don Benito Juárez con un presidente cretino que por desgracia tuvo México: Vicente Fox Quesada, el presidente ignorante vaquero.
Muchos torpes se envanecen de su testarudez, los bribones se jactan de su desvergüenza, equivocándolos con el ingenio, los serviles se pavonean de honestos, como si la incapacidad pudiera convertirse en virtud, pero como los mediocres se reproducen en silencio ahora han levantado un monumento a Vicente Fox en Boca del Río, Veracruz de tres metros de altura y 750 kg de peso que antes de inaugurarse con altivo homenaje seis horas después de haber sido colocado su estatua fue derribado con salva de “huevos” e improperios.
En la historia de una sociedad el nombre del individuo se perpetúa solo de aquellos que dejan rastro, por las obras que realizan. No ha vivido más el que cuenta más años, sino el que ha sentido un ideal mejor; las canas denuncian la vejez, pero no dicen cuánta juventud la precedió. La inmortalidad es el privilegio de quienes las hacen sobrevivientes a los siglos.


INCREÍBLE PERO CIERTO

Como en un cuento de hadas, la antigua traza del primer cuadro de la ciudad de México, se ha recuperado, el cuadrante antiguo del primer cuadro de la ciudad estaba limitado al oriente por la calle de Circunvalación, al sur por las calles de San Pablo y José María Izazaga, al poniente por la antigua calle de Niño Perdido, Ángela Peralta, Aquiles Serdán y Santa Ma. la Redonda (hoy Eje Central Lázaro Cárdenas), por el norte; República de Perú, Mariana R. del toro Lazarín, Apartado Postal y calle de la Florida.
Hasta hace aproximadamente unos veinte años -1987- se podía transitar libremente por las calles que se encuentra en el primer cuadro de la ciudad de México. Se veía con nostalgia la construcción de la réplica de la antigua acequia, canal que, recibía el nombre de la calle de Canoa en la época porfirista y que llegaba antiguamente hasta lo que es ahora la calle de Balderas.
La falta de generación de empleos, los compromisos políticos y la gran corrupción que padece el pueblo de México, hicieron que los espacios públicos, calles, avenidas y parques se convirtieran en áreas ocupadas por el comercio informal.
Así, fueron perdiendo prestigio académico las primeras secundarias diurnas La No.1, ubicada en la calle de Regina y la No. 7, ubicada en 5 de Febrero.
La misma suerte sufrieron los edificios departamentales que ocupaban las familias de la clase media que la conformaban profesionistas, empresarios, funcionarios y empleados de gobierno.
No escaparon tampoco al fenómeno creciente del comercio informal, restaurantes, bares, joyerías, sombrererías, camiserías, tiendas de ropa y telas.
Con la desaparición de las líneas urbanas de transporte público que ascendían a 100 rutas y que desaparecieron en virtud a la municipalización del transporte, en la administración de Oscar Espinosa Villarreal, que las sustituyó con la ruta 100, el desempleo se fue acentuando y las calles fueron tomadas con mayor intensidad durante la Regencia de Manuel Camacho Solís, en la que ocupaba la Secretaría General de Gobierno, Marcelo Ebrard Casaubón.
Conocedor de la problemática del comercio ambulante Marcelo Ebrard, ha podido establecer acuerdos entre las diferentes organizaciones y líderes de cada una de ellas.
Así con la facilidad que se fueron asentando en espacios públicos, así de fácil fueron desocupando las calles y jardines y otras áreas del bien público; sin enfrentamientos ni conflicto alguno aceptaron pacíficamente los comerciantes ambulantes su retiro.
Este operativo o acción gubernamental merece un elogio al Jefe de Gobierno Marcelo Ebrard por la rapidez con que se realizaron los operativos. Sin embargo por todas las experiencias vividas, la ciudadanía se hace las más extrañas preguntas. ¿Por qué se volvieron tan dóciles los comerciantes ambulantes? ¿Qué intereses políticos y económicos están de por medio? ¿Qué consecuencias tendrá ésta acción de Gobierno?

DE TODAS MANERAS
JUAN TE LLAMAS

Las sufridas víctimas de la delincuencia también se han convertido en víctimas del engaño, de la negligencia y de la omisión del funcionario encargado de procurarles justicia por ser su representante social.
Resulta que el lic. Rosalio Jiménez, titular de la Fiscalía Desconcentrada de la Procuraduría de Justicia del D.F., generalmente se encuentra ausente de sus oficinas porque según su argumento y dicho de manera personal, se debe a que acude por convocatoria del Procurador de Justicia del D.F. a cursos y reuniones con el titular de la PJDF, lo que ocasiona desatención de la problemática de inseguridad que sufren los vecinos de Xochimilco.
Por lo que solicitan los ciudadanos la intervención inmediata del procurador para que sea más expedita la atención legal o jurídica.

martes, 16 de octubre de 2007

LO HECHO EN MÉXICO ESTÁ BIEN HECHO


Es imposible separar la historia del primer festival de literatura mexicana en Barcelona, “Hecho en México”, de la de su organizadora, la joven escritora Lolita Bosch, una catalana muy especial. Le tocó pasar su adolescencia en varios países, entre ellos India y Estados Unidos, pero fue en Ciudad de México que echó raíces, y fue precisamente en la UNAM donde obtuvo su maestría en literatura. Ella se considera una escritora híbrida, pluma en mano es una mexicana atrapada en un cuerpo de catalana, y esto se refleja en buena parte de su obra en castellano. Su último libro resulta ser un homenaje a los autores que la han influenciado, es una antología sobre literatura mexicana muy personal y atípica titulada “Hecho en México”. Se permite, por ejemplo, ¡no incluir en ella la obra de Juan Rulfo u Octavio Paz!, siguiendo un razonamiento muy lógico: ambos autores son escritores universalmente conocidos y reconocidos y no requieren, por tanto, la presentación de su obra.
A Lolita, treintaañera hiperactiva, cuyo concepto de la literatura es el de un arte abierto a todo el mundo y no un club exclusivo para un puñado de eruditos, se le ocurrió que aprovechando el lanzamiento que su editorial, Alfaguara, iba a hacer de su antología, se podía aprovechar para organizar un festival para promocionar la literatura mexicana en Barcelona. Así nació el festival homónimo a su libro, “Hecho en México”, el único festival literario en el mundo con un presupuesto de cero euros, en el que ninguno de los ponentes cobró por participar, y que resultó ser un rotundo éxito tanto en asistencia de público como en repercusión en los medios de comunicación españoles: prensa, radio y televisión le dieron cobertura.
Durante la semana del 29 de septiembre al 6 de octubre, Barcelona se convirtió en un pedacito de México. Las cuatro universidades de Barcelona cooperaron organizando actividades. Las principales editoriales de la ciudad, como Mondadori, Alfaguara, Tusquets y Seix Barral, gustosamente pagaron el boleto a sus autores mexicanos para que pudieran acudir y participar en los diálogos literarios – otros lo hicieron por el moderno formato de la videoconferencia. Las librerías de referencia, como la multinacional francesa FNAC cuyo propietario es el flamante marido de Salma Hayek, prestaron sus espacios, y en la vanguardista librería “La Central” se pusieron a la venta novelas, revistas y publicaciones que habitualmente no cruzan el charco hacia la orilla europea. Hasta el Consulado de México y el Instituto de las Letras Catalanas apoyaron el evento.
El corazón del festival fueron los diálogos entre escritores. Las reglas fijadas por Lolita resultaban sorprendentes tratándose de un evento literario: “está prohibido leer”, para evitar que las intervenciones se convirtieran en aburridos monólogos para que el escritor de turno demostrase cuán erudito es (ella mismo siendo una, conoce bien Lolita a qué tienden los escritores cuando se les da un micrófono y un público). El objetivo, pues, era “hacer que los autores hablasen de literatura como todos hablamos de futbol en el bar”, es decir, mostrar que la literatura es un arte vivo, emotivo y abierto, capaz de despertar pasiones. Y así fue. Por dar un ejemplo, en el auditorio “Caixa Fórum”, el catalán Enrique Vila-Matas y el mexicano Mario Bellatin lograron que los presentes rieran, reflexionaran y se emocionaran en un diálogo que trató sobre la ficción en la literatura. A corazón abierto, se trató sobre cómo la idiosincrasia nacional determina en gran manera la forma y fondo de la literatura, y cómo un autor puede sentirse más identificado con el modo de ser “del otro lado” y por lo tanto resultar totalmente incomprendido por sus paisanos y totalmente aceptado por su país de adopción literaria.
Otras actividades del festival fueron un curso de narrativa abierto a todos, un ciclo de documentales sobre escritores mexicanos como Salvador Elizondo o Alejandro Rossi, un karaoke literario con autores de la talla de Jorge Volpi, la actuación de mariachis, y cómo no, un convivio de bienvenida como si, aprovechando el nombre del festival, hubiese sido “Hecho en México”।


Eva Sánchez Guerrero

LA INDIA, 1ª PARTE: EL ATERRIZAJE



La India está de moda En nuestro artículo anterior ya comentábamos la exitosa campaña publicitaria “Incredible ! India” que está atrayendo a miles de viajeros internacionales a este destino tan exótico, seductor y contrastante। Esto no es producto de la casualidad। India, con sus más de 1130 millones de habitantes, un territorio de poco más de 3 millones de kilómetros cuadrados, un crecimiento del producto interior bruto que en la última década se ha incrementado a un promedio del 7% y que, según los economistas, en el año 2050 se ubicará como tercera mayor economía del mundo, solamente por detrás de China y Estados Unidos, atrae. Es por ello que este verano decidí “sacrificar” mi tradicional viaje anual a México y poner alas hacia el este para intentar descubrir con mis propios ojos las bases de este milagro indio.


Lo primero que me sorprendió, quizás debido a que la geografía nunca ha sido mi fuerte, es que India está más cerca de Europa que México (aunque culturalmente se halle en sus antípodas) ya que solo toma ocho horas de avión llegar a la capital, Nueva Delhi। Aunque es verdad que no es la primera vez que viajaba a otro país “tercermundista”, debido a todo lo que se dice sobre la rápida evolución de la economía del país, llegaba con unas expectativas muy elevadas। Pero desde el momento que puse los pies en el aeropuerto, todas las sensaciones indicaban que iba a sufrir una gran desilusión. Y con ello no quiero referirme solo a las lamentables condiciones en que se encuentra el aeropuerto internacional de la capital del país, con sus lámparas fundidas, sus alfombras raídas, sus muros sucios y una falta de mantenimiento deplorable, sino la actitud de toda la gente que “nos daba la bienvenida”: el personal de limpieza que te exigía con señas y gestos enfadados y hasta agresivos un pago por usar el baño, el soldado que intimidaba paseándose por las cintas de recogida de equipaje con una ametralladora de alto calibre, y hasta los déspotas agentes de migración, que nada tenían que ver con la publicidad que con tanto bombo invitaba a visitar al país y prometía una acogedora estancia. Y esto no era más que el principio.
Debido a que nuestro avión aterrizaba muy tarde por la noche, habíamos contratado un servicio de recogida en el aeropuerto siguiendo las atinadas sugerencias que habíamos encontrado en los foros de viaje que se encuentran en Internet. Así que una vez salvados los obstáculos burocráticos y tras recoger nuestro equipaje, nos encaminamos hacia la salida donde ya nos esperaba un conductor con un letrero con nuestro nombre para llevarnos al hotel. Aquí empezó realmente la aventura. Tras caminar por un túnel maloliente, oscuro y estrecho llegamos a un descampado que hacía las funciones de estacionamiento del aeropuerto, nos subimos en una desvencijada camioneta y emprendimos nuestro recorrido hacia nuestro hotel, en uno de los barrios más céntricos de Nueva Delhi.
Si alguna vez usted ha creído que los microbuseros en el DF conducen mal, es que en Delhi podría morirse de un infarto. A nuestra camioneta le funcionaba solo un faro, las puertas no cerraban bien, los cinturones de seguridad habían sido arrancados desde hacía mucho tiempo, y no obstante lo anterior, el conductor se comportaba como si su vehículo fuera un bólido de fórmula uno mantenido por un escuadrón de ingenieros. A nuestro temerario conductor tampoco le importaban las condiciones de la carretera, los diferentes colores del semáforo, ni parecían preocuparle mucho las vacas, bicicletas, carretas y gente que se cruzaban en nuestro camino. Íbamos agarradas hasta con los dientes, deseando que pronto llegáramos a nuestro destino, cuando observamos algo que hizo que todo lo anterior careciera de importancia.
Entre más nos acercábamos al centro de la ciudad, la realidad social de este país nos cayó encima como cubeta de agua helada. Hasta donde alcanzaba la vista, en la penumbra de las calles sucias y mal iluminadas, se distinguían decenas y decenas de personas, hombres solos, mujeres con niños pequeños, familias enteras, que intentaban pasar la noche como mejor podían: tirados en las aceras sobre periódicos o trozos de costales, los más afortunados ocupando los toldos de coches viejos abandonados o autobuses estacionados, con todas sus posesiones encima, que en la gran mayoría no eran más que unos harapos y unas sandalias que protegían sus flacos y desnutridos cuerpos.
Cuando después de algunas vueltas más finalmente entramos a una calle sin asfaltar, sin alumbrado, con el mismo cuadro de gente durmiendo sin más techo que el opaco cielo de Nueva Delhi (la ciudad más contaminada del mundo), y el chofer nos señaló nuestro hotel, pensamos que o era una broma, o era una pesadilla. El trozo de realidad que acabábamos de presenciar no es lo que se veía en los promocionales de la tele, eso no es lo que aparecía en los folletos.
Si bien es cierto que por algunos reportajes todos hemos visto y oído hablar de la extrema pobreza en India, nada puede preparar al viajero para verlo con sus propios ojos, para olerlo, para comprobar que no son casos excepcionales, sino que están por todas partes, porque la población que vive con menos de medio dólar al día es de 800 millones de personas, es decir, 3 de cada 4 habitantes difícilmente tiene para comer siquiera.
Para el turista, llegar al hotel es como llegar a un oasis, pero solamente en el plano físico. En el mental, son tantas las sensaciones, los sentimientos y las ideas que se arremolinan en un momento, que el alma se resiste a aceptar que un país catalogado como “potencia emergente”, que es líder en las tecnologías de la información, que destina tantos millones de dólares a la carrera armamentística nuclear y que mantiene un enorme ejército que dispone de unas instalaciones militares comparables a las de cualquier país de primer mundo, sea incapaz de mantener el punto norte de entrada a su territorio, el aeropuerto internacional Indira Gandhi, con unas mínimas condiciones de salubridad e imagen, y mucho más grave, que exhibe con una naturalidad y falta de pudor asombrosa, que tres cuartas partes de su población malvive en unas condiciones infrahumanas.
Con todo lo anterior no quiero decir que India no me haya gustado. Sólo quiero decir que India “no es un país apto para todas las sensibilidades”. Desde nuestro regreso de ese subcontinente no hacemos más que enterarnos de historias de gente que, o bien se ha regresado impactado a Europa cuando apenas estaba iniciando el viaje, o bien ha decidido pasar el resto de sus dias en ese increible país. Porque como bien dice una especializada guía de viajes, “a India se le odia o se le ama, pero a nadie deja indiferente”.
Nosotras somos de las que decidimos quedarnos y completar nuestro recorrido. Tomar muchas notas, muchas imágenes y todas las impresiones posibles para intentar entender un poco mejor qué es lo que hace a un país subdesarrollado, qué lo diferencia de un país que sólo es pobre, y cuáles podrían ser las causas de los que son ambas cosas a la vez.
Si quiere seguirnos en nuestro viaje, le invitamos a leer la continuación de nuestro relato en el siguiente número de El Azotador.

Daniela Torres

lunes, 8 de octubre de 2007

Norberto Rivera supo todo y protegió al pederasta Nicolás Aguilar Rivera

"A mí me gustan mucho los niños", expresaba el abusador, narran algunas víctimas.


SANJUANA MARTINEZ ESPECIAL PARA LA JORNADA
"Ustedes olvidarán pronto lo que les hizo el padre Nicolás Aguilar Rivera" Al rato, ya ni se acordarán, Deben saber perdonarlo. "El padre es un hombre enfermo" Con esta frase el cardenal Norberto Rivera Carrera, arzobispo primado de la ciudad de México, intentó convencer a las víctimas del cura pederasta para que guardaran el secreto y no acudieran a las autoridades a denunciarlo, luego de que el presbítero violó a más de 60 niños de la Sierra Negra de Puebla.।
"Por olvidé lo que me hizo", dice en entrevista Sergio Sánchez Merino, quien fue víctima de abuso sexual por Nicolás Aguilar cuando tenía 12 años. En noviembre de 1997 se entrevistó con el cardenal rivera para denunciar la conducta criminal del presbítero, pero el purpurado decidió "proteger a su subordinado, en lugar de a los niños", afirma.
Sergio vive ahora en Cary, Carolina del Norte. Hasta allí se fue huyendo del escarnio de la feligresía. Católicos fundamentalistas se encargaron de arremeter contra los únicos cuatro niños ­de los 60 que sufrieron abuso­ que se atrevieron a denunciar al sacerdote ante los juzgados poblanos entre 1997 y 1998.
La intervención de Rivera Carrera fue decisiva para dejar impunes los crímenes de Aguilar Rivera, quien aún ostenta su ministerio sacerdotal y vive tranquilamente entre Puebla y Morelos. En 1997 el purpurado ya había dejado el cargo de obispo de Tehuacán, Puebla. Dirigía la oficina de manera interina el padre Teodoro Lima. Aunque el cardenal fue nombrado arzobispo primado de México el 13 de junio de 1995, mantenía contacto regular con la diócesis. Tanto, que las víctimas al ir a denunciar al cura afirman haber tratado con el cardenal Rivera, quien personalmente recibió a los afectados.
Antes de ir a la "casa del obispo", donde se hallaba el purpurado, cuatro de los niños decidieron acudir primero a la policía para denunciar al sacerdote: "Luego las mamás y los niños fuimos a la casa del obispo Rivera. El ordenó que no dejaran entrar a las mamás, que sólo pasáramos los niños por separado. Nos fue atendiendo uno por uno. Recuerdo que me pidió que le contara todo. Luego me dijo: 'A ustedes pronto se les olvidará lo que el padre Nicolás les hizo. La Iglesia les dará asesoría sicológica y con el tiempo ya no se acordarán'".
Sergio recuerda en detalle lo sucedido. Explica que el cardenal estaba muy serio y que en seguida apeló a su silencio y comprensión, porque desconocía que ellos ya habían ido a denunciarlo ante las autoridades judiciales: "Tienes que entender que el padre Nicolás es un hombre enfermo de la cabeza", dijo Norberto Rivera al niño. "Fue un error lo que hizo, pero es mejor que esto no se sepa. Es mejor que ustedes no vayan a la policía, porque luego los perjudicados van a ser ustedes. Todos se van enterar de lo que les pasó. Es mejor guardar silencio, para que ustedes no salgan dañados."
El cardenal fue nombrado segundo obispo de Tehuacán por el papa Juan Pablo II el 5 de noviembre de 1985, cargo que ocupó durante los siguientes 10 años, hasta que el 13 de junio de ese año fue nombrado arzobispo primado de México. La estrategia del purpurado fue proteger al sacerdote desde el principio.
Sergio recuerda con tristeza el proceder del obispo Rivera, sobre todo porque nunca mostró ningún afecto o cariño por los niños: "Para él era muy fácil decir que nosotros lo íbamos a olvidar. Nos dijo que nos iban a dar terapia, que nos iba a mandar un sicólogo. ¡Mentiras! Nunca llegó la ayuda. Cuando supieron que nosotros ya teníamos demandado al padre Nicolás, menos".
La pederastia del sacerdote era pública. Los crímenes sexuales de Aguilar Rivera contra menores de edad se iniciaron desde su paso por el seminario, según afirma Agustín Ríos Nájera, otra de las víctimas de esa época. En la década de los 80 era párroco en Tehuacán, Puebla, donde los ataques a los acólitos eran "secreto a voces" hasta que en 1986 Nicolás apareció mal herido, tirado en un charco de sangre a consecuencia de una fuerte contusión en la cabeza.
Los hechos fueron consignados en medios informativos de Puebla, que afirmaron que el cura mantenía relaciones sexuales con dos muchachos en Cuacnopalan, Puebla, cuando lo golpearon. Luego otros reportes periodísticos de la zona difundieron la denuncia de una maestra que acusaba al sacerdote de haber violado a su pequeño hijo.
La "enfermedad" de Nicolás ­como denominaba Rivera Carrera la pederastia del cura­ estaba causando serios problemas con la ley a la Iglesia de Tehuacán, por lo que el obispo trasladó al sacerdote a la diócesis de Los Angeles en 1988, argumentando que tenía problemas de "salud" y "familiares", según consta en el intercambio epistolar con el cardenal de Los Angeles, California, Roger Mahony. El purpurado mexicano argumenta que él explicó en otra misiva la "problemática de homosexualidad" del presbítero, pero Mahony sostiene que es mentira, ya que nunca recibió esa carta, de la cual el arzobispo primado de México jamás ha presentado copia. El purpurado estadunidense responsabiliza directamente a Rivera Carrera de propiciar los crímenes de Nicolás cometidos en Estados Unidos.
El clérigo volvió a México en 1989, huyendo de la justicia angelina, donde enfrenta denuncias por 26 violaciones a niños. Pese a conocer los hechos mediante las cartas del cardenal Mahony, Norberto Rivera, aún obispo de Tehuacán, no lo retiró del ministerio sacerdotal. El derecho canónico ordena que quien abuse sexualmente de un menor puede ser castigado con la suspensión al sacerdocio.
Rivera Carrera no fue el único en encubrir al pederasta; también lo supo el obispo de Puebla, Rosendo Huesca Pacheco, quien, según la víctima Joaquín Aguilar, estaba plenamente enterado de los crímenes de Nicolás: "El caso de pederastia de este sacerdote es muestra de la debilidad del corazón humano", dijo en conferencia de prensa Huesca Pacheco el pasado 25 de septiembre, al enterarse de la denuncia presentada en la Corte Superior de California. Reconoció que desde antes de que Rivera Carrera llegara a la diócesis se conocían "los señalamientos" de este párroco y comprendió por qué nadie de sus superiores quiere abordar este tema de manera clara y transparente: "A nadie le gusta agarrar chayotes con las manos".
Nicolás ya era prófugo de la justicia cuando fue enviado a una "clínica" de la Iglesia donde se aplican ­con dudoso éxito­ terapias a los curas para combatir la homosexualidad, la pederastia o el alcoholismo, pero luego fue incorporado a la parroquia de San Antonio de las Huertas, donde violó a Joaquín Aguilar, en 1995.
"Nicolás siempre ha sido el protegido de Norberto Rivera", afirma sin titubeos el experimentado periodista de Tehuacán Marco Aurelio Ramírez Hernández. "Nicolás pertenece a su grupo. Aunque el cardenal ya no es obispo de aquí, sigue moviendo los hilos del poder."
Con 34 años de experiencia, Ramírez Hernández ha trabajado en varios medios de información; hoy es corresponsal de El Heraldo de Puebla, del Grupo Monitor. El periodista lleva siguiéndole los pasos a Nicolás desde su época del seminario: "Norberto Rivera sabía que Nicolás era pederasta desde antes de las denuncias de la década de los 80. Cuando Norberto llega a Tehuacán emprende una limpia de toda la gente del primer obispo de la localidad, Rafael Ayala y Ayala. Así ajustaba intereses económicos y de poder político".
Afirma, con base en documentos, que Rivera Carrera fue acumulando propiedades: "Eran cotos de poder y el obispo comienza a consentir varias corruptelas. En ese tiempo Nicolás era maestro en el Seresure (Seminario Regional del Sureste) y Norberto lo clausuró. Hay dos motivos: unos dicen que fue porque se descubrió que en el seminario había practicas homosexuales, y otros que lo cerró para combatir a los teólogos de la liberación".
Fue cuando Norberto Rivera "acomoda" a su gente desempleada tras el cierre del seminario: "Ya en 1986-87, luego de que a Nicolás lo golpearan los dos muchachos en Cuacnopalan, Puebla, se ventilaron sus problemas. Diez años después vienen las denuncias de los 60 niños de la Sierra Negra que acudieron a Norberto y éste les dice que lo perdonen".
­Pero el cardenal Rivera ¿ya no era obispo de Tehuacán?
­No, pero seguía teniendo todo el poder. De hecho estaba de interino Teodoro Lima. Nicolás regresó en el interinato, por más de un año no tuvimos obispo.
­Norberto se exculpa diciendo que a él lo nombran arzobispo de México en 1995. Toma posesión de su cargo en la ciudad de México el 26 de julio de 1995...
­Si, pero siempre hay un tiempo que se les da para que asuman los cargos. Pese a que ya no era obispo, él seguía manejando todo en Tehuacán. De hecho cuando Nicolás regresa huyendo de Los Angeles se reintegra y Norberto nunca lo suspendió como sacerdote, incluso sigue dentro.
­Es decir, ¿sabía el cardenal de los abusos sexuales cometidos por Nicolás?
­Claro. Tan es así que presiona a las madres de los cuatro menores que interpusieron la demanda para que no atacaran a Nicolás, argumentando que "el padre está enfermo". La pregunta es que si el cardenal está admitiendo que su sacerdote está enfermo, es obvio que él sabe de su peligrosidad. ¿Cómo no lo retiró del ministerio? ¿Cómo no lo recluyó?
Los Angeles: 26 víctimas
El camino devastador del párroco se complica tras violar a 26 niños en Los Angeles. En 1989 huye de Estados Unidos hacia México. Es cuando se le recluye en la clínica para protegerlo y tras unos meses es restituido en su ministerio y de nuevo se le coloca a cargo de los monaguillos. En 1995 viola a Joaquín Aguilar. Después se traslada nuevamente a Tehuacán. Allí se hace cargo de la preparación de la primera comunión de los niños pese a sus crímenes.
Trabajaba en la parroquia de la Virgen de Juquilita y en la iglesia de San Vicente Ferrer, en San Nicolás Tetitzintla de Tehuacán, Puebla, donde era responsable de la relación con monaguillos y de los niños que ayudaban en las distintas actividades pastorales. Unos 60 niños entre cinco y 13 años, que vivían en las colonias populares Viveros, Aeropuerto, La Huizachera, Aviación y Emiliano Zapata iniciaron su preparación de primera comunión.
Sergio Sánchez Merino, de 12 años, formaba parte del grupo a cargo de Nicolás Aguilar, quien impartía clases de catecismo: "El venía los domingos, a dar misa. La iglesia era de madera y lamina. Las clases eran en su casa, que estaba a cinco minutos de la capilla. Tras la misa nos íbamos todos caminando hasta su casa. Nos acomodaba en unas bancas que puso en el patio".
La voz de Sergio se entrecorta; empieza a recordar: "Yo veía que él, al final de cada clase, siempre decía a un niño que se quedara para 'hacerle la prueba'; el resto nos íbamos. Hasta que un día me tocó: 'Oye, quiero que te quedes', me dijo, 'para hacerte unas preguntas y ver si estás aprendiendo'".
El joven suspira. Guarda silencio unos segundos y prosigue: "No podía desconfiar de él porque era el padre. Yo estaba en la banca y me dijo: 'Métete por aquí', señalándome la puerta de su casa. Entré y él cerró la puerta con llave. Me acuerdo que en la tele estaba pasando un partido de básquetbol. Me preguntó si yo hacía algún deporte y otras cosas que no venían al caso. Lo empecé a notar medio raro porque se me quedaba viendo mucho. Estaba parado viendo la tele y en eso se me paró enfrente. Yo me espanté.
"Recuerdo perfectamente cómo era el lugar. Tenía una cama, un espejo y otros pocos muebles. Me agarró de los brazos y me contó una historia sobre un tumor que supuestamente tenía en el estómago. Me agarró muy fuerte las manos y me las puso a su alrededor, pidiéndome que le tocara el tumor. Luego se desabrochó el pantalón y puso mis manos en su pene... Yo sentí mucho miedo, no sabía qué hacer."
Sergio repite: "Es un trauma, un trauma, un trauma. Yo era un niño aterrorizado". Continúa: "En ese momento me dijo: '¿Quieres morirte? ¿Quieres que se muera tu mamá? ¿Verdad que no? Pues entonces hazme así'. Me puso su pene en la boca. Y se vino".
Nicolás se dio cuenta de que era tarde y estaba oscureciendo. Le preguntó si existía la posibilidad de que algún familiar lo viniera a buscar. Sergio asintió, por lo que rápidamente se subió el pantalón y decidió llevar al niño a su casa. En el camino le advirtió: "'Más te vale que te quedes callado y no digas nada de lo que hemos hecho porque se trata de un secreto'. Yo estaba muy asustado y más cuando empezó a hablar con mi mamá: "Señora ­le dijo Nicolás­ por qué no deja que su hijo se venga a dormir esta noche a mi casa. Préstemelo, mañana temprano se lo traigo".
La madre de Sergio se negó: "Estoy seguro de que si hubiera a dormir con él me habría penetrado como a los otros niños. Yo sabía que muchos ya se habían quedado a dormir con él. Seguramente su plan era violarme esa tarde, pero como se le pasó el tiempo manoseándome y se hizo tarde, le dio miedo que me fueran a buscar a su casa. Por suerte mi mamá no me dejó ir".
Sergio no contó nada a su madre, pero se lo confió a su amigo Joaquín, quien a su vez le confesó que a él le había hecho lo mismo: "Pero más feo. A mí me penetró", le dijo. Ambos niños decidieron abandonar sus casas y huir sin rumbo.
"Queríamos escaparnos, irnos, para que ya no nos siguiera molestando. Conseguimos 50 pesos, agarramos un poco de ropa y nos fuimos. Así anduvimos varios días. Nos fuimos hasta la terminal de autobuses de Puebla y en la noche dormíamos en las sillas. Las dos familias nos andaban buscando y fueron a preguntar a otro amigo, que les contó que él también había sido violado por el padre Nicolás. Y les dijo: 'Por eso se fueron, porque a ellos les hizo lo mismo'."
La noticia de los abusos sexuales contra los niños corrió como la pólvora. Las familias de los 60 niños se movilizaron para ayudar a encontrar a los dos niños desaparecidos. La multitud enardecida fue a buscar a Nicolás a su casa con la intención de lincharlo, pero fue advertido por las autoridades y pudo escapar.
Sólo cuatro familias de los niños acudieron al Ministerio Público para presentar una denuncia; el resto prefirió ir a la diócesis para hablar con los superiores de Nicolás: "Los obispos (Rivera Carrera y Lima) los convencieron de guardar silencio sobre lo sucedido. Dicen que les dieron mucho dinero, por eso nunca movieron nada".
El proceso 6/1998 duró cuatro años y el párroco fue sentenciado a un año de prisión por "ataques al pudor". Sin embargo, nunca pisó la cárcel, ya que mantuvo su libertad bajo fianza. En 2001 la justicia le concedió un amparo para dejar sin efecto dicha condena. Finalmente, hace tres años, el ayuntamiento de Tlalmanalco de Velásquez, estado de México, le entregó una carta oficial por "buena conducta".
Los juicios contra el párroco son claro ejemplo de la impunidad en México y de la protección de los superiores eclesiásticos. El cura Nicolás Aguilar demandó por difamación a Joaquín Aguilar, el niño a quien violó en 1995. El 20 de diciembre de ese año, la justicia le envía un citatorio a la dirección que el mismo presbítero registró ante las autoridades. Vivía en la calle General José Morán 52, en la colonia San Miguel Chapultepec, donde está la segunda vicaría del arzobispado de México. El proceso de Joaquín contra Nicolás duró siete años y finalmente fue sobreseído por prescripción de los hechos.
"Todo fue una mentira ­dice decepcionado Joaquín Aguilar­, en el juzgado perdieron el expediente cuatro veces. Perdieron las pruebas que presentamos contra él. Querían que nos cansáramos. Al final, cuando supimos que era la Iglesia la que pagaba los abogados del cura, yo mismo dije a mis papás que lo dejáramos. No encontré justicia en México, por eso me fui a la Corte Superior de California para intentar conseguir la justicia que se me ha negado en mi país", dijo en entrevista antes de irse a vivir a Estados Unidos. Joaquín ha dejado recientemente el Distrito Federal debido a las amenazas que han recibido él y su familia. Luego de que la Secretaría de Gobernación prohibió a sus abogados estadunidenses la entrada a México durante los próximos cinco años, el joven se sintió en completa indefensión y decidió dejar su país.
El proceso de "los niños de la Sierra Negra" muestra también cómo el Poder Judicial ha preferido proteger a los curas pederastas en lugar de a las víctimas. El expediente de los niños de la Sierra Negra, al que ha tenido acceso esta periodista, tiene el número 34/97/DRZS/TH-2 y fue remitido el 8 de enero de 1998 al juzgado primero de lo penal de Tehuacán, Puebla, por Rodolfo Igor Archundia Sierra, de la localidad poblana de Tepexi Rodríguez. Un mes antes había iniciado la averiguación la agente del Ministerio Público Irma Leonor Ramírez Galicia.
"Me dijo que yo le gustaba"
En su declaración del 27 de noviembre de 1997, el niño Joaquín Rodríguez González, de 12 años y estudiante de primero de secundaria, declaró que conocía al padre Nicolás desde hacía seis meses. Explicó que acudía a su casa ubicada en la avenida Peñafiel, colonia Aeropuerto, para recibir "las pláticas de la doctrina", que eran los sábados a las 18 horas: "La primera vez llegamos unos 50, después aumentamos, pero últimamente ya íbamos como 10, ya que el padre Nicolás a todos los jóvenes que íbamos nos obligaba a hacer cosas. A mí como al mes siguiente del día en que empecé a ir a las pláticas me empezó a abrazar y a acariciar, ya que después de las pláticas me decía que me quedara. Como yo iba solo, también me quedaba solo y me pasaba a su casa, ya que las pláticas eran en el patio y me llevaba a su recámara, y la primera vez me dijo que yo le gustaba y me empezó a acariciar metiéndome las manos debajo de la camisa. Yo le dije que qué le pasaba, que por qué hacía eso, y él me dijo que porque yo le gustaba. Me dijo que no le dijera a nadie, porque si no iba yo a ver lo que me iba a pasar. Después de esto me fui a mi casa y no le conté a nadie. Seguí yendo a las pláticas porque soy coordinador, pero al siguiente sábado, después de la reunión, nuevamente me dijo que me quedara. Siendo como las 8 de la noche, en esa ocasión tuve relaciones sexuales con él, ya que primero me llevó a su recámara... me quitó el pantalón y el se empezó a quitar toda su ropa hasta que quedó completamente desnudo y yo me quedé únicamente con mi camisa. Me obligó a que mi pene se lo metiera a él en la cola, y lo que él hacía era que se ponía enfrente de mí y se agachaba y yo quedaba parado atrás de él y después así era como yo le metía mi pene y él se movía para adelante y para atrás y así estábamos durante bastante tiempo, hasta que él se cansaba me dejaba. Después de esto me dijo que me vistiera y me fuera, pero que no le dijera a nadie. Esto ocurrió varias veces, máximo un mes, pero yo no le decía a nadie porque me daba miedo que le hiciera algo a mi familia y la última vez que me obligó a hacerlo fue hace como tres meses, por esto yo dejé de ir a las pláticas a su casa y después empecé a ir a la capilla de la colonia Aviación...y el día 16 de noviembre del año en curso, después de las pláticas, el padre llegó a la capilla y dijo que si alguno de nosotros hablaba mal de él se la iba a ver con él y por miedo a que me pasara lo mismo me fui a Puebla a la casa de mi tía Guadalupe con uno de mis amigos, que se llama Sergio".
El patrón de conducta del cura pederasta era el mismo. Se ganaba la confianza de los padres de los niños y luego se acercaba cada vez más a los menores. La declaración de Felipe Valladares Rivera, de 14 años, es reveladora. El menor cuenta el 27 de noviembre de 1997 cómo el padre Nicolás lo subió a su coche y allí empezó los abusos sexuales: "En el camino, como íbamos en el coche únicamente él y yo, me empezó a acariciar la pierna izquierda y yo le dije 'ora, qué, padre', y me arrimé hacia la puerta, pero él me dijo que le gustaban mucho los niños, después llegamos a la capilla de la colonia Viveros".
Felipe cuenta que pasaron unos meses cuando el padre fue a su casa para pedirle permiso a su madre que se quedara a dormir en su casa. Cuando llegaron hasta allí, se dio cuenta de que también tenía a los hermanos Efrén y Guadalupe Alva Cortez: "El padre nos dijo: 'ustedes se acuestan en el colchón', ya que tiene un colchón en un cuarto de su casa, que es donde se duermen los niños con él. El se fue a su recámara, donde se fue a desvestir, quedándose únicamente en trusa; después llegó y nos dijo que si nosotros no acostumbrábamos a quitarnos la ropa para dormir, porque en su pueblo ellos sí acostumbraban. Le contesté que no, y nos acostamos en el colchón Efrén, Guadalupe y yo; diciéndonos: 'mientras me voy a dormir con ustedes', se acostó con nosotros y se acostó junto a mí del lado derecho y después de un buen rato me empezó a acariciar, primero mi pecho, pero yo no dije nada, para ver hasta dónde llegaba, y me empezó a tocar en mi parte masculina, después me agarró la mano derecha e hizo que la metiera dentro de su trusa para que le tocara el pene, pero yo saqué mi mano y la volvió a meter. Creo que pensó que estaba yo dormido y me besó en la boca, por eso en ese momento me levanté y le dije 'voy al baño' y no dije nada, porque en ese momento pensé en vengarme y me pasé del otro lado cuando regresé del baño, y quedó el padre junto al niño chico Efrén Alva Cortez. Durante toda la noche a mí ya no me hizo nada y pensé que a Efrén no le iba a hacer nada, pero el otro día también me contó lo que le había hecho".
Todas las víctimas de la Sierra Negra del padre Nicolás Aguilar eran extremadamente pobres. En las actas consta cómo las madres de los pequeños no saben leer ni escribir y ubican su residencia en colonias marginadas de la zona. En la declaración de Efrén Alva Cortez, de 11 años, el 27 de noviembre de 1997, coinciden los hechos con la versión de sus amigos: "Escuché a Felipe que iba al baño y cuando regresó se acostó en medio y yo quedé en la orilla del lado del padre. De repente me empezó a acariciar y a tentar en mis brazos, después en mi estómago, después metió su mano en mi pene, ya que metió su mano adentro de mi trusa y me empezó a acariciar, y después me agarró la mano y me la metió en su trusa y luego yo la saqué y de nuevo la volvió a agarrar y se la volvió a meter en su trusa y agarrando mi mano hacía que yo acariciara su pene. Después que saca sus manos y me agarró mi cara y me volteó poniéndome de frente con él y me dijo: 'a mí me gustan mucho los niños', y metió su lengua en mi boca y yo me volteé y tiré la salvia y después quiso volver a meter su lengua en mi boca".
Han pasado nueve años de aquellos hechos. Los cuatro niños de la Sierra Negra intentan olvidar lo sucedido y seguir con sus vidas, luego de la frustración que vivieron. Lo que más molesta a Sergio es el "fingimiento" de los obispos que ahora dicen no haber sabido nada de lo que hacía Nicolás: "Fue escándalo, salimos en todos los periódicos, en la radio, en la televisión. Me entrevistaron muchas veces. Por eso me sorprende que ahora Rivera diga que no sabía nada. ¿Cómo?, si yo mismo hablé con él. Todavía me pregunto cómo pueden seguir protegiéndolo. Para ellos es un 'enfermo', pero para los demás es un criminal".
Sergio, Joaquín, Efrén y Felipe enfrentaron luego de la denuncia el escarnio social por haberse atrevido a denunciar penalmente a Nicolás: "Ibamos por la calle y nos decían: "Allí vienen los violados por el padre". Todo eran burlas. En la escuela salía de pleito porque les pegaba a todos los que me hacían bromas. Me peleaba mucho. Así que me salí de la escuela, ni terminé la secundaria".
Las vidas de Joaquín, Efrén y Felipe se vieron igualmente dañadas: "Mis compañeros acabaron mal porque se metieron a las drogas y algunos se hicieron alcohólicos. Cada uno es distinto, a algunos les afectó más que a otros, pero nos destruyó la vida. Yo recibí amenazas, así que mejor me desaparecí de allí".
Dice que en su pueblo hay muchos "fanáticos católicos" que insultaban a su familia: "Incluso a la madre de uno de los cuatro la querían linchar por haber ido a la policía: "El padrecito es muy bueno, no como su hijo, que es de lo peor. Por andar de chismosa te vamos a linchar", le gritó una señora entre la multitud que fue a la salida del juzgado.
Sergio decidió irse a Estados Unidos en 2003. Antes de partir ratificó la denuncia en 2002 y el abogado que lo atendió le dijo que existía una sentencia sin cumplir, ya que Nicolás había logrado escapar gracias al aviso del mismo juez del caso, Carlos Ramírez: "Me dijo que todo estaba arreglado, que el sacerdote había sido condenado a pagarnos 40 mil pesos a cada uno, pero fueron puras mentiras. Nunca nos dieron nada. No teníamos ni abogado".
La vida les ofrece a las víctimas del padre Nicolás Aguilar una nueva oportunidad para hacer justicia. Sergio está decidido a presentarse ante la Corte Superior de California, el tribunal que admitió a trámite la denuncia contra el cardenal Rivera Carrera por conspiración a la pederastia, interpuesta el pasado 19 de septiembre.
El abogado Jeff Anderson irá interponiendo demandas individuales por cada una de las víctimas del padre Nicolás Aguilar. Las demandas serán contra los cardenales Rivera Carrera y Roger Mahony por haber protegido al sacerdote y contra el cura pederasta. Sergio dice tener una nueva esperanza, luego de la impunidad que impera en México: "Esto no puede quedar así. Tienen que castigarlos, tanto a él (Nicolás Aguilar) como al obispo Norberto Rivera por haberlo protegido".

martes, 2 de octubre de 2007

LA CALDERA DEL DIABLO



Por: Diógenes de la Llave

El “Diablo Cojuelo” invitó a su fiel perro “Cachafaz” para que analizaran la problemática política que vive el país, en especial la que se refiere a la Reforma Electoral.
Con parsimoniosa actitud el “Diablo Cojuelo” se dispuso a exponer algunos antecedentes sobre el tema. Mira… le dijo: en 1946 se elaboro una ley electoral, durante el gobierno de Miguel Alemán Valdés, primer presidente constitucional civil, donde se establecieron los requisitos para el registro de los partidos nacionales; contar con 30 mil afiliados en todo el país, por lo menos las dos terceras partes de las entidades federativas y un mínimo de mil afiliados por estado.
En 1953, ya durante el gobierno de Adolfo Ruiz Cortines (1952-1958), se reformó la constitución para establecer el derecho de voto a la mujer y un años después, se elaboro la Ley Electoral de 1954, que establecía que para que un partido político obtuviera registro debería de tener afiliados a un mínimo de 75 mil personas repartidas en por lo menos las dos terceras partes de los estados del país, a razón de 3 mil en cada uno de ellos.
Durante el gobierno de Adolfo López Mateos (1958-1964), se realizó una reforma electoral importante conocida como Ley Electoral de 1963, y consistió en la elección de los diputados de partido, la cual establecía que si un partido político de oposición obtenía el 2.5 por ciento del total de la votación, podía tener en la Cámara de la Diputados cinco representantes y por cada 0.5 por ciento extra de votación un diputado más, hasta un máximo de 20. Lo anterior se presento con la finalidad de favorecer a los partidos políticos de oposición para que tuvieran representación en la Cámara de Diputados.
Durante el gobierno de Luís Echeverría se elaboro la Ley Electoral de 1973, la cual estableció el derecho de voto de los ciudadanos con edad de 18 años, anteriormente era a partir de los 21; también se estableció, que si un partido minoritario obtiene como mínimo el 1.5 por ciento del total de la votación tiene derecho a nombrar 5 diputados y uno más por cada 0.5 por ciento hasta un máximo de 25 diputados por partido. Se modificaron los requisitos para registrar nuevos partidos al reducir el número de afiliados de 75 mil a 65 mil en por lo menos las dos terceras partes de las entidades federativas, exigiendo un mínimo de 2 mil afiliados por entidad.
En 1977 se puso en marcha la reforma política electoral diseñada por Jesús Reyes Heroles, Secretario de Gobernación, expresada en la Ley Federal de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales con la que se logro:
La institucionalización de las diversas corrientes políticas existentes en partidos políticos.
La reestructuración de los órganos de representación popular.
El funcionamiento de un sistema democrático y pluripartidista.
La reforma de 1977 amplió el tamaño de la Cámara de Diputados pasando de 300 a 400 diputados de los cuales 300 serían de mayoría relativa, es decir, un diputado por cada uno de los distritos electorales en que se dividió al país y 100 de representación proporcional repartidos entre los partidos de oposición que hubieran obtenido el mínimo de 1.5 por ciento del total de la votación, se previó también la pérdida del registro para el partido que no alcanzara el 1.5 por ciento de la votación nacional.
La relación entre el estado y la iglesia quedó especificada con las reformas constitucionales de 1992, en que se reconoció personalidad jurídica a las iglesias, se otorgó el derecho de voto a los sacerdotes y su participación política para cargos de representación popular siempre y cuando se hayan retirado de la práctica religiosa, se establecieron relaciones entre México y El Vaticano con el propósito de eliminar la falta de credibilidad en los partidos políticos, aminorar las dudas sobre la transparencia de los procesos electorales y buscar la participación ciudadana en las elecciones, se realizaron cambios constitucionales y se elaboraron nuevas leyes electorales, creo un nuevo padrón electoral y se “ciudadanizaron” los organismos electorales.
En 1986 se elaboró una nueva legislación electoral llamada Código Federal Electoral, que sustituyó a la de 1977; Con esta nueva Ley Electoral se incrementó el número total de diputados federales de 400 a 500 y el número de diputados plurinominales o de representación proporcional de 100 a 200. También se estableció la renovación del Senado cada 3 años por mitad durando en su puesto 6 años y se creo el Tribunal de lo Contencioso Electoral para resolver las quejas en materia electoral.
En 1989 se hicieron modificaciones en materia electoral por las irregularidades en los comicios del 6 de julio de 1988 y uno de los reclamos de los partidos políticos de oposición por lo que se realizaron negociaciones entre los diferentes partidos políticos. En los cambios más importantes destacan los siguientes: 1) Reforma al artículo 35 que consistió en prohibir la militancia forzosa y corporativa en los partidos políticos; 2) reforma al artículo 54 para modificar la composición de la Cámara de Diputados, la cual queda integrada finalmente por 500 miembros, 300 electos por mayoría y 200 por representación proporcional, lo novedoso es que estos últimos estarían destinados para todos los partidos políticos y no solamente para los de oposición; 3) En 1993 se reformó el artículo 56 para incrementar a 4 el número de senadores, tres por mayoría relativa y uno otorgado a la primera minoría es decir al partido que obtuviera el segundo lugar pasando el número total de senadores de 64 a 128; 4) Se creo también la Asamblea de representantes del D. F. con funcionarios muy similares a la Cámara de Diputados.
Entre los aspectos más importantes del Cofipe destacan los derechos de los partidos políticos; el nuevo mecanismo de financiamiento para los partidos con base en el número de votos obtenidos en la última elección, así como la imparcialidad de los órganos electorales encargados de preparar, realizar, vigilar y calificar el proceso electoral. Se estipuló además la creación del Instituto Federal Electoral (IFE), el Tribunal Federal Electoral para sancionar los delitos electorales, un nuevo padrón electoral y la credencial de elector con fotografía. Se estableció que todo partido político que participara en elecciones federales debería obtener al menos 1.5 por ciento del total de la votación para no perder su registro.
En 1993 y 1994 se hicieron reformas al Cofipe, incorporándose la figura de los observadores nacionales para las elecciones, así como los consejeros ciudadanos que se incorporaron al Consejo General del IFE, integrado también por representantes de los poderes ejecutivo y legislativo.
Se reformó el Código Penal para incluir un capitulo que sancionara los delitos electorales como los siguientes: Presionar a los electores el día de la votación por algún partido en especial, obstaculizar el desarrollo de las elecciones, pagar votos con dinero, introducir o robar votos en las urnas, alterar los resultados de las elecciones, atentar contra el secreto del voto.
Durante el segundo semestre de 1993 el Congreso de la Unión reformó el artículo 82 constitucional, estableciendo que a partir del año 2000 podría aspirar a la presidencia de la República un mexicano por nacimiento hijo de padres mexicanos, sin importar que alguno de sus padres fuera de origen extranjero naturalizado mexicano con al menos 20 años de residencia; como fue el caso de Vicente Fox Quezada, que pudo acceder al cargo presidencial en el año 2000.





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