lunes, 4 de febrero de 2008

ANDORRA, EL PAÍS DE LOS PIRINEOS.


Cuando se ha nacido en un país como México, del que se suele decir que tiene casi todos los paisajes y todos los ecosistemas presentes en nuestro planeta, y donde es fácil encontrar algunos de los sitios más impactantes e importantes a nivel mundial para practicar casi todos los deportes y actividades al aire libre tan de moda en estos días, como son el surf, el buceo, el snorkel, la espeleología, la pesca, el rappel, el rafting, el montañismo y muchos otros deportes al aire libre, resulta totalmente novedoso entrar en contacto por primera vez con un deporte nada frecuente en nuestro país: el esquí.
Después de 7 años de vivir en Barcelona y de pasar igual número de inviernos en esta bella ciudad, tomé la decisión que año tras año había pospuesto ya bien por falta de tiempo, falta de organización o quizá simplemente por falta de oportunidad: de este invierno no pasaría, en este 2008 haría mi debut como esquiadora en los Pirineos, la cordillera montañosa más próxima a la ciudad donde resido. Esta vez no sería como durante el invierno de 2006 al 2007, cuando tuve que cancelar la reserva del viaje porque algunas estaciones de esquí tuvieron que cerrar anticipadamente por falta de nieve.
Así que dicho y hecho, tras preparar una mochila con una muda de ropa calientita (sugerencia de algunos amigos que me anticiparon de caídas y resbalones que me harían terminar empapada) puse el despertador para que sonara a las 4 de la mañana, para ser puntual y no perder el autobús que salía a las 5 de la céntrica “Plaza Universidad” de Barcelona, con destino a Vall del Nord, en el pirineo Andorrano.
Sobre el origen de la palabra Pirineos, que da nombre a esta cordillera montañosa situada al norte de la península ibérica y que forma una frontera natural entre Francia y España, así como acuna al pequeño principado de Andorra, existen dos versiones. La primera es que procede de la mitológica hija de Atlas, Pirene. Según los griegos, los Pirineos recibieron su nombre de Pirene, una joven de la región a la que Hércules se llevó consigo en uno de sus viajes y cuando esta murió acumuló piedras para sellar su tumba. La otra versión dice que es un topónimo ancestral, de origen íbero o vasco. Según este idioma, la cordillera se denominó Ilene os, que significa "montes de la Luna", ya que Ilene es la Luna.
Los Pirineos se extienden a lo largo de 415 km desde el Mar Mediterráneo, al este, hasta el mar Cantábrico al oeste. En su parte central tienen una anchura de unos 150 km. En la ladera norte, en Francia, se extienden por la regiones de Aquitania, Midi-Pirineos y Rosellón. En la ladera sur, en España, transcurren por Navarra, Aragón (Huesca) y Cataluña (Lérida y Gerona). El pequeño país de Andorra está situado en los Pirineos, entre España y Francia.
Estas montañas albergan picos de más de 3.000 metros de altura como el Aneto (3.404 m), el Posets (3.375 m), el Monte Perdido (3.355 m) y el Vignemale (3.298 m), así como pequeños glaciares, lagos y circos de origen glaciar, y un gran número de valles y cañones.
Esta cordillera es muy famosa y durante la temporada invernal recibe un gran número de turistas procedentes de todo el mundo, pero sobre todo europeos, porque cuenta con grandes y modernos espacios acondicionados para el ocio, y porque ofrece grandes posibilidades por su belleza y clima. Las instalaciones para la práctica del esquí que han proliferado en los últimos 20 años, han propiciado un gran desarrollo económico de la zona. Se ha intentado acondicionar pistas seguras y divertidas sin afectar demasiado las condiciones naturales de estas montañas; sin embargo, empiezan a escucharse voces alarmadas de grupos ecologistas que señalan que se ha modificado profundamente el uso del suelo en la alta montaña, y esto supone un riesgo para el equilibrio de este ecosistema.
Intentando descubrir por mí misma qué es lo que hace tan atractiva la práctica de este deporte a cada vez un mayor número de personas de todas las edades, es que decidí encaminarme hacia Andorra, pequeño principado enclavado en los Pirineos.
Localizado entre Francia y España, este pequeño país de apenas 467 km2 y cerca de 82 000 habitantes, que no cuenta con fuerzas armadas, por lo que su defensa es responsabilidad de España y Francia, fue durante mucho tiempo un territorio pobre y aislado, hasta que una vez pasada la II Guerra Mundial se estableció como paraíso fiscal (muchos famosos deportistas y artistas españoles fijan su residencia aquí con la finalidad de eludir los altos impuestos del Estado Español) y empezó a explotar turísticamente su idónea localización geográfica para la práctica de deportes de invierno.
El viaje a Andorra resulta interesante desde el recorrido mismo en el autobús. El paisaje, los pequeños pueblos que se atraviesan y la variedad de paisajes que se van observando en el trayecto hacen que la excursión valga la pena. Una vez se llega a la estación de esquí, todo resulta nuevo y divertido: desde llegar a la tienda del alquiler de equipo y descubrir que las botas son pesadísimas y muy incómodas para una novata, y que al calzarlas cuesta tanto caminar como si de repente una empezara a transformarse en robot, hasta encontrarse con un par de esquís en la mano que una no sabe ni cómo ponerse, porque el monitor, contratado con la excursión, misteriosamente ha desaparecido quizá con el grupo de esquiadores expertos. La experiencia de estar por primera vez en una estación de esquí es muy emocionante, incluso si en las primeras horas no se es capaz de descender por ninguna de las pistas, ni siquiera las verdes, que son las que ofrecen menos dificultad, ni se atreve una a tomar un remonte que nos conduzca hasta la parte más elevada de las mismas, y sólo se dedica el tiempo a practicar la famosa “cuña” para frenar, el pasito lateral para avanzar por pendientes, o usar la pierna derecha o izquierda como “pivote” para girar en uno u otro sentido.
Sin embargo, lo que más me gustó de esta experiencia fue observar cómo el esquí en Europa es un deporte familiar y relativamente al alcance de cualquier bolsillo. No es una actividad elitista y casi exclusiva para los “juniors” hijos de ciertos funcionarios y empresarios, como sucede en México, donde sólo estos “afortunados” pueden gastar enormes sumas de dinero viajando al extranjero a practicar esta actividad. A diferencia de México, en Europa este deporte lo practican obreros, políticos y empresarios por igual. Y ello no es sólo porque por su orografía cuenten con las montañas idóneas para la práctica del esquí. Es porque en un país desarrollado la práctica de la actividad física se considera indispensable para mantener en buena forma a sus ciudadanos. Porque en un país desarrollado la salud de sus habitantes es una prioridad para los gobiernos. Y además porque en un país desarrollado se pagan salarios justos que permiten que un obrero pueda permitirse ir a esquiar a un país vecino, aunque sólo sea a 4 horas en autobús.
Daniela Torres.
Más información:
Andorra: http://es.wikipedia.org/wiki/Andorra
Turismo de Andorra: http://www.andorra.ad/es-ES/Paginas/default.aspx

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